Por Catherine Medina
Imágenes de Archivo
La descripción gráfica de la palabra decadencia: las paredes alguna vez fueron nuevas, hoy en día el papel tapiz está desteñido, con filtraciones y manchas de moho y grasa. Casi se puede respirar el olor de la humedad, de los espacios encerrados que no tienen ventanas. No pueden tenerlas, porque nadie puede saber qué pasa adentro, mucho menos la policía. Es, irónicamente, un secreto a voces.
A la izquierda hay una habitación gris y angosta, casi desmantelada. Le sigue una puerta que tiene otra más pequeña en la parte inferior, como la puerta de los perros en las casas americanas, sólo que en este caso por esa puerta pasa uno de los habitantes de este antro, que se desplaza en una especie de caja con ruedas porque no tiene piernas: un guiño obvio a Los olvidados de Luis Buñuel.

