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| Obra: Páramo. Dir. Giuseppe Grasso |
Por Luis Alberto Rosas
@rosasla
Tomado de EnPrimera Fila
La supervivencia del artista teatral venezolano fue el común denominador de este 2012 que finaliza. Actores, productores, directores, técnicos y estetas de nuestras tablas continúan en una voraz batalla por no perder sus espacios de creación y luchar por retomar la posición privilegiada del teatro venezolano de los 80 y 90.
En los últimos años, la sociedad venezolana se ha convertido en un colectivo limitado, no sólo económica, sino culturalmente hablando, el grave colapso de nuestra economía, ha obligado a los más jóvenes a abandonar el pupitre y conseguir así el sustento de forma más expedita, aunado al estrangulamiento de la meritocracia, hoy en día el venezolano ha dejado de lado la necesidad formativa por la supervivencia del más apto. En consecuencia, tenemos un pueblo sumido en la más terrible ignorancia e incultura al que le da lo mismo presenciar un asesinato frente a sus ojos sin hacer nada, que ver el show televisivo de una vedette presa o una sexy y voluptuosa “actriz” espetando gemidos en cualquier sala comercial de la ciudad.


