Caracas Dos Máscaras: Resumen teatral del 2012

2 ene. 2013

Resumen teatral del 2012

Resumen teatral del 2012

Obra: Páramo. Dir. Giuseppe Grasso
Por Luis Alberto Rosas
@rosasla
Tomado de EnPrimera Fila

La supervivencia del artista teatral venezolano fue el común denominador de este 2012 que finaliza. Actores, productores, directores, técnicos y estetas de nuestras tablas continúan en una voraz batalla por no perder sus espacios de creación y luchar por retomar la posición privilegiada del teatro venezolano de los 80 y 90.

En los últimos años, la sociedad venezolana se ha convertido en un colectivo limitado, no sólo económica, sino culturalmente hablando, el grave colapso de nuestra economía, ha obligado a los más jóvenes a abandonar el pupitre y conseguir así el sustento de forma más expedita, aunado al estrangulamiento de la meritocracia, hoy en día el venezolano ha dejado de lado la necesidad formativa por la supervivencia del más apto. En consecuencia, tenemos un pueblo sumido en la más terrible ignorancia e incultura al que le da lo mismo presenciar un asesinato frente a sus ojos sin hacer nada, que ver el show televisivo de una vedette presa o una sexy y voluptuosa “actriz” espetando gemidos en cualquier sala comercial de la ciudad.

Ante este marco social, no es precipitado pensar que el arte teatral de un país como el nuestro sufra las mismas consecuencias. El teatro venezolano que presenciamos hoy, y ya desde hace unos 15 años aproximadamente, está exento de análisis, revisión, teorías y autocrítica. El artista teatral actual prefiere sumar ceros a su cuenta bancaria que investigar, plantear procesos creativos, proponer lenguajes escénicos nuevos y se ha conformado con tratar de no perder la desenfrenada carrera por alcanzar el éxito comercial que se traduce en centavos que ingresan a los bolsillos de los productores.

Obra: Las bacantes. Dir. Diana Peñalver
Es obvio que esta aseveración no trata de excluir la necesidad comercial del teatro, y las posibilidades que éste pueda ofrecernos para vivir de él en una forma digna y sin carencias, pero no debería prevalecer lo anterior en detrimento de las posibilidades artísticas y planteamientos de estéticas. Estos son dos grandes temas que constantemente hacen mella en la producción escénica nacional.

Ante este panorama, el 2012 teatral venezolano lució variopinto, dando prevalencia al género de la comedia, sobre el drama, es obvio frente a un espectador evasivo que ha decidido reír antes que continuar sufriendo dentro de una sala de teatro lo que cotidianamente padece en su realidad. Pero, a pesar de todo, en este año que finaliza hubo experiencias artísticas que vale la pena no dejar de lado para poder ofrecer una mirada general de lo que fue producido y mostrado en las tablas venezolanas y que pudimos apreciar.

High (Alto) Dir. Luis Fernández

En el primer trimestre de 2012, destacan las puestas en escena de High (Alto) bajo la dirección de Luis Fernández, 8 rubias platinadas, de la mano del maestro Orlando Arocha y La enfermedad de la juventud, propuesta por la experimentada actriz Diana Volpe y su Hebu Teatro. Tres montajes que destacaron por su sinceridad, calidad artística y ofrecieron una palestra importante para mostrar a la generación de relevo de actores venezolanos. Amén de confirmar la premisa que siempre hemos apoyado desde esta columna: no sólo el artista televisivo debe estar involucrado en montajes comerciales de poca profundidad y excesiva superficialidad.

El segundo trimestre de 2012 nos dejó la grata experiencia de ver resucitar al Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC) el cual se encontraba en un letargo comatoso desde 2006. La Fundación Festival Internacional, sustituta de la anterior Fundateneofestival, contra viento y marea logró concretar en abril de este año una corta muestra de algunas propuestas internacionales, la fastuosidad y grandilocuencia de hace seis años no se pudo lograr en tanto el Estado venezolano ahorcó las arcas de este evento y se separó de su participación fundamental en materia monetaria para poder concretar una producción de esta envergadura. Sin embargo la selección internacional estuvo cuidada, así como la nacional y prevaleció el teatro de texto sobre el espectáculo efectista.

La ratonera. Dir. Vladimir Vera

De la selección internacional destacaron: Hamlet de Teatro Los Andes, provenientes de Bolivia, a nuestro juicio el mejor montaje exhibido; La razón blindada, ejecutada por el célebre grupo ecuatoriano Malayerba; Calisto, traído desde la península ibérica; Amarillo, de la agrupación mexicana Teatro Línea de Sombra y Tercer cuerpo del Colectivo Teatral Timbre 4, provenientes de Argentina. Montajes que demostraron un compromiso artístico impecable y produjo en el artista venezolano que pudo confrontarlos una sensación de nostalgia y sentida reflexión en cuanto a lo que está haciendo el teatro venezolano y lo que ocurre allende nuestras fronteras, esperamos con ansias que este 2013 venidero logremos presenciar la próxima edición del FITC, para así poder confrontar nuestras realizaciones con el teatro mundial.

El tercer trimestre estuvo pleno de montajes más arriesgados en lo que a propuestas estéticas y teatro de arte se refiere, pudimos apreciar una corta pero fructífera temporada de la pieza Pedro y el capitán, llevada adelante por el grupo Repico, bajo la batuta de Consuelo Trum, quien este año se convirtió en la mejor directora de 2011 al otorgársele el Premio Municipal de Teatro de Caracas por su dirección de la obra: Monstruos en el closet ogros bajo la cama. Junto a ella, destacaron otros directores como Orlando Arocha, quien tuvo un fructífero 2012 al adelantar varios montajes importantes, entre ellos, la lectura escénica de Las amargas lágrimas de Petra Von Kant; además de Anita la huerfanita, uno de los musicales más destacados del año; y un homenaje al centenario de August Strindberg con sendos espectáculos: El pelícano y La señorita Julia, el segundo más cuidado que el primero en cuanto a calidad artística se refiere.

El joven director Jesús Delgado no dejó de sorprender con su mirada íntima al universo chejoviano con sus Escándalos personales, donde demostró que recorre el camino correcto para convertirse en uno de nuestros grandes directores. Esperamos disfrutar sus propuestas para 2013.

También pudimos disfrutar del arrojo del actor y director Ricardo Nortier, quien se lució con dos temporadas de la pieza Después de la lluvia, donde logró concretar un sólido elenco y un cuidado espectáculo digno de ser prolongado en más temporadas.

José Simón Escalona volvió a estar en el tapete al poner en manos de su partner Javier Vidal la responsabilidad de dirigir su más reciente texto escrito: De todas, todas. Una interesante y contundente reflexión acerca de las relaciones de pareja del mismo sexo y con edades muy disímiles. Nacho Huett y Gonzalo Velutini supieron conmover a la audiencia.

No ocurrió así con el montaje que condujo el actor y ahora director Gonzalo Cubero, quien se arriesgó y aventuró a las lides de la dirección escénica y concretó la pieza Mientras te olvido, con un no muy feliz resultado en el que se destacó más el texto dramático que su propuesta de dirección.

En septiembre pudimos asistir a la concreción del comienzo de una prometedora carrera en las tablas, nos referimos al trabajo del joven director Luis Alfredo Ramírez, quien subió un importante escalón al asumir con éxito el reto de montar el drama Las neurosis sexuales de nuestros padres en la Sala Rajatabla, un espectáculo denso en temática pero con una inteligente resolución escénica y correcta dirección de actores en la que Jenifer Urriola como su protagonista, ofreció una hermosa construcción de su carácter.

La Revolución. Dir. Armando Gota.

Pero las jóvenes promesas no se detuvieron ahí. Para demostrar que nuestro teatro si tiene posibilidades de relevo, esta vez en el área musical, disfrutamos en el nuevo Teatro Municipal de Chacao de la muestra final del Taller de Teatro Musical, que condujo el experimentado director César Sierra y que intituló ¡Clap! Una suerte de collage de varios fragmentos de famosos musicales de Broadway, donde puso a prueba a más de 20 jóvenes actores, cantantes y bailarines, confirmando que Caracas es una cantera de talentos.

Este trimestre cerró con broche de oro, al mostrarse sendos espectáculos: La maleta, en su segunda temporada, a cargo de Moisés Guevara en la dirección y con las imponentes actuaciones de Elvis Chaveinte, Javier Vidal y Julie Restifo, una interesante reflexión acerca del matrimonio. Y el estreno en Caracas de La ratonera, de Agatha Christie que se convierte junto a High (Alto) en las producciones más taquilleras de este año. Un importante elenco entre teatral y televisivo de veteranos actores le permitió a su director Vladimir Vera llevar adelante un cuidado montaje.

Además de lo anterior presenciamos también un importante montaje de la mano de Rufino Dorta conduciendo a la célebre agrupación nacional Rajatabla. El grupo, a pesar de los embates presupuestarios y desapariciones físicas de sus principales fundadores logró en 2012, gracias a sus alumnos y elenco estable, estructurar un espectáculo de gran calidad al llevar acabo la puesta en escena de Muerte accidental de un subversivo latinoamericano.    

En el último trimestre, se logró apreciar variadas propuestas que nos permitieron reflexionar en cuanto a la importancia del apoyo al teatro de arte por parte de las salas más comerciales de la ciudad. Se pudo disfrutar de manos del veterano primer actor y director Luigi Sciamanna su lectura del texto norteamericano Más allá de la terapia. Una jocosa comedia contemporánea con muy buen gusto y sapiencia del oficio por parte de su elenco.

Otra comedia que llamó la atención fue el estreno del más reciente texto teatral de la dramaturga venezolana Carmen García Vilar, quién entregó en manos del director Moisés Guevara sus Mandarinas, en la que destacaron los trabajos de Sandra Villanueva y Andreina Álvarez.

Las neurosis sexuales de nuestros padres. Dir. Luis Alfredo Ramírez.

En contraposición a la comedia, el Grupo Skena presentó su lectura del clásico Hamlet, versionado por el maestro Ugo Ulive bajo la batuta de Armando Álvarez. Una intención modernizadora del montaje con poca claridad de objetivos estéticos, que produjo un espectáculo con altibajos y desaciertos artísticos.

En noviembre pudimos disfrutar de un importante evento en el que la Compañía Nacional de Teatro (hoy Centro Nacional de Teatro) Realizó un pequeño festival donde trajeron a Caracas los espectáculos de 23 estados del país. Muestras que posibilitó pulsar la situación teatral de las regiones de Venezuela. En síntesis fueron 15 días en los que se vislumbró la falta de apoyo al teatro regional, y se confrontaron disímiles propuestas que evidencian un desnivel muy marcado: así como hubo montajes muy deficientes e intrascendentes, se logró mostrar trabajos de importantes compañías de tradición en el interior del país que no han detenido su búsqueda estética. Destacaron: Páramo, del Teatro Profesional de Lara; Íntimamente Zárraga, de la Agrupación Teatral Coordinación del estado Yaracuy; Bifronte, desde el Zulia y La colección del peregrino, a cargo de la agrupación Teatro Tempo del estado Portuguesa.

Para cerrar el año, diversos montajes brillaron en la marquesina caraqueña y dejaron un buen sabor a teatro profesional de altura y fácil exportación, demostrando así que los artistas nacionales no se rinden e insisten en permitir que el común venezolano disfrute de grandes clásicos sin que éstos se conviertan en somníferos. Hablamos de Las bacantes, espectáculo que llevó adelante la maestra Diana Peñalver Denis con su agrupación homónima, concretaron un hermoso espectáculo en el que la estética se fundió con una limpia y cuidada dirección apoyada de un nivelado elenco.

A su vez, el maestro Armando Gota logró, gracias a la producción del primer actor Gustavo Rodríguez, concretar el montaje del clásico venezolano La revolución, con motivo de la conmemoración del primer año del fallecimiento del dramaturgo Isaac Chocrón. Volvemos a encontrarnos con este montaje luego de más de 20 años. Esta vez, Rodríguez se hizo acompañar del actor Alejandro Corona, quien logró ofrecer un excelso ejemplo de actuación en este drama que a pesar de los años no pierde vigencia.

Como no todo es ficción en el teatro, lamentablemente somos seres humanos quienes lo hacemos posible, este año tuvimos las penosas últimas funciones de extraordinarios artistas y compañeros que prefirieron continuar realizando sus funciones desde la eternidad: en marzo se nos fue el primer actor Germán Mendieta, dejándonos en la mente el recuerdo de su inigualable trabajo sobre las tablas. En mayo nos sorprendió la funesta noticia de la partida de la entrañable Lourdes Valera, histriónica mujer de nuestro arte escénico que nos regaló con su eterna sonrisa recordados grandes momentos a través de las miles de mujeres que interpretó y de su encanto personal.

Junio finalizó con la desaparición física de la Dama de la cultura venezolana María Teresa Castillo, quien con su trabajo ininterrumpido como gerente cultural y periodista logró concretar innumerables proyectos traducidos en instituciones como el Ateneo de Caracas, el CELCIT, Rajatabla, el Festival Internacional de Teatro y muchas otras. Amén de toda una gesta impecable que será muy difícil de igualar.

En octubre se nos fue otro grande de nuestras letras, el dramaturgo Rodolfo Santana, el autor más prolijo hasta ahora con más de 120 piezas y guiones cinematográficos escritos. Su aguda visión social y sus irreverentes personajes quedan como evidencia de una brillante e inquietante mente genial que logró conmovernos y reflexionar sobre lo que debe ser el venezolano. A todos ellos, paz a sus restos.

No podemos dejar de mencionar, como todos los años, nuestra lista de destacados artistas y espectáculos a los cuales asistimos y que a nuestro juicio son lo mejor de 2012:
      
Mejor Vestuario: Raquel Ríos y Efren Rojas (Las bacantes)
Mejor Iluminación: Giuseppe Grasso (Páramo)- Teatro Profesional de Lara.
Mejor Actriz de Reparto: Beatriz Valdés (Después de la lluvia)
Mejor Actor de Reparto: Augusto Galíndez (La ratonera)
Mejor Actriz: Jenifer Urriola (Las neurosis sexuales de nuestros padres)
Mejor Actor: Alejandro Corona (La revolución)
Actor/Actriz Revelación: Yuri Pita (La señorita Julia)
Mejor Texto Dramático Venezolano: De todas, todas. José Simón Escalona.
Mejor Dirección: Giuseppe Grasso (Páramo) y Diana Peñalver Denis (Las Bacantes)
Mejor Producción: High (Alto)
Espectáculo Más Destacado: La revolución. Director: Armando Gota.
Producción Regional: Teatro profesional de Lara (Páramo)

¡Feliz Año 2013!

L.A.R
@rosasla
31/12/2012

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