Caracas Dos Máscaras: Flores de papel

13 may. 2011

Flores de papel

El lenguaje de las Flores de papel
“Vivimos entre flores de papel, aquellas que resultan muy bonitas al principio y que se queman con facilidad, son una mentira que se burla de nosotros en nuestras caras.”
Por Amanda Gómez
@ManditasWorld
Fotografías de Javier Álamo

¿Qué sucede cuando dos seres completamente distintos se juntan? La respuesta es amplia y variada pero lo más probable es que no, no se entenderán, la incomunicación será el factor que rija sus vidas de allí en adelante.

Merluza y Eva son de mundos diferentes, él viene “del otro lado del río” y su hogar es la calle; ella es una solterona sumergida en la soledad absoluta. Llegan a estar juntos porque Merluza ayuda a Eva a llevar unas bolsas de mercado a su casa y luego no se va porque tiene miedo a morir, pues, fuera de la casa de Eva, hay unos hombres esperándolo. Eva se alarma y accede a que el desconocido se quede en su casa. El primer día todo parece estar bien, Merluza se adapta a la vida en casa de Eva y es hasta servil pero, en poco tiempo, salen a la luz sus defectos; es el comienzo de un juego infinito al que todos jugamos.

Hasta los diálogos más simples los envuelven en un laberinto interminable de “juegos incomunicacionales”; ambos intentan expresar los más recónditos secretos de su corazón a través de juegos de palabras. Merluza, describe su infancia impecablemente a raíz de que Eva no le podía decir “Merluza” por no ser un nombre cristiano: “Cabrón antes de comer; Beto después. Yo tenía dos madres. Una, antes de comer, la otra después de comer”, de allí Eva sólo aprende que su acompañante se llama Roberto. Qué lástima, pudo haber aprendido mucho si tan sólo escuchase.

“Usted siempre pregunta dos cosas al mismo tiempo y no sé cuál contestar primero”, las mujeres siempre tienen esa mala manía de preguntar muchas cosas al mismo tiempo y resulta que sus interlocutores se confunden o quedan más enredados que antes. Definitivamente, en el mundo hay demasiada información y la queremos toda al mismo tiempo, luego no sabemos nada porque no logramos recordar ni nuestras mismas preguntas. Incomunicación, hasta con nosotros mismos. Nuestra sinapsis llegó a su punto máximo, es hora de pararnos a escuchar al prójimo y a nuestros pensamientos para poder empezar a comunicarnos, como nuestros abuelos solían hacer. Esas mentes sí que comprenden y saben qué pasa a su alrededor, ellos sí saben comunicarse y es por eso que su generación siempre fue más fiel que la nuestra, más inteligente emocionalmente.


Al igual que los personajes de la obra, vivimos entre flores de papel, aquellas que resultan muy bonitas al principio y que se queman con facilidad, son una mentira que se burla de nosotros en nuestras caras y no escuchamos porque simplemente no somos capaces. Estamos tan preocupados con los quehaceres del hogar, la familia, los amigos y el trabajo que no reconocemos los mundos fantásticos donde vivimos. Esos mundos existen solo en nuestra cabeza, irreconocibles por el resto porque sencillamente no somos tan hábiles, comunicacionalmente, como para describirlos y reconocer el mundo de los demás a través de su lenguaje.

Comunicación, esa es la clave de todo y para todo, Flores de Papel, de Egon Wolf, demuestra las terribles consecuencias de los “juegos incomunicacionales” y puedes verla en el Teatro Escena 8 de Las Mercedes los sábados a las 7.30pm y los domingos a las 5.30pm. Costo: 110Bs

La segunda parte de esta obra, Tras una puerta cerrada puedes verla también en el Escena 8 los jueves y viernes a las 8pm, el costo de la entrada: 90Bs. El Teatro ofrece un descuento por ver las dos obras: 180Bs.

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