Caracas Dos Máscaras: Té, galleticas y cianuro

19 dic. 2011

Té, galleticas y cianuro

Un té lleno de mentiras

Por Omareliz Pineda
@omarelizpa
Imágenes de Omareliz Pineda

            El mundo de falsedades de una sociedad burguesa se dibuja a plenitud en la obra Té, galleticas y cianuro, original del dramaturgo venezolano Paul Williams y llevada a las tablas por el grupo Mimesis Teatro en el marco del Festival de Teatro Gilberto Pinto en la Sala A-Teatro de la Plaza de los Museos. 


            Seis mujeres se dan cita en su reunión de té mensual en la que dialogan sobre un problema social y cómo pueden darle solución, pero entre chismes y alcohol cada una desvía el tema al verdadero propósito de esas charlas: el cotilleo social.


            Muchos tragos de más empiezan a hacer mella en las comensales y la obra alcanza en este punto su ápice más cómico: se ridiculizan, se burlan de ellas mismas, caen, pelean, y cada vez más se muestra como son de verdad, sin la máscara social a la que están acostumbradas. Terminan mostrándose como mujeres solas, y con grandes miserias personales. En este punto la mayoría de los actores lograron cargar con una escena de intensa comedia, en cambio otros se perdieron en una presentación un poco tosca.

            La obra tiene buena puesta en escena al igual que la utilización del espacio. El guión, de lenguaje altamente refinado, se torna pesado, lo cual representa un gran compromiso de parte de las actuaciones. El grupo Mimesis logró solventar esto creando mini escenas particulares dentro de la trama principal, alcanzando un cuadro altamente colorido y movido, y por ello, los ojos del espectador tenían muchos puntos de visualización.Los personajes están muy bien elaborados y dibujados. Algunos como el de Raimunda, Minerva y Estefanía logran la mayoría de las carcajadas en el público.


            El final altamente sorpresivo le da a la obra un giro inesperado pero a la vez muy cinematográfico.

1 comentario:

  1. ¡Gracias! por haber asistido y por escribir este artículo, que denota la capacidad de observación que ha de tener un crítico teatral y un buen espectador. Los leeré más a menudo y seguro nos seguiremos encontrando en este camino del teatro.

    ResponderEliminar