Caracas Dos Máscaras: Sobre “Saverio, el cruel”

25 nov. 2013

Sobre “Saverio, el cruel”



“Cuando ustedes me invitaron a participar en la farsa,
como mi naturaleza estaba virgen de sueños es­pléndidos,
la farsa transformó mi sensibilidad en una realidad violenta,
que hora por hora modificaba la arquitectura de mi vida”
Saverio

Por Hugo Rojas
Imágenes de Archivo

Tiene un inicio más bien flojo, como una pequeña embarcación que sale a mar abierto y debe ser empujada para tomar velocidad en lo profundo del mar, y la analogía no es gratuita, el escenario se convierte en un bote que iza sus velas en el transcurso del drama, donde calma, viento y tormenta se conjugan perfectamente para llevar al espectador por un océano que se va arremolinando hasta llegar al fin último de su tragedia: la crueldad a través de la burla.

Saverio, el cruel el drama del argentino Roberto Arlt, hace lo que toda poética debe hacer, acompañar al espectador en un viaje emocional que pasa de la alegría al llanto. Lo que antes era sueño se convierte en pesadilla. Un recorrido no exento de veracidad en el contexto político-social que vivimos los venezolanos.


La pieza firmada a inicio del siglo XX resulta ante todo atemorizante, pues tras sus punzantes textos críticos sobre los modelos de poder autocráticos, y sobre el compartimiento infantil de la burguesía de una época (que sigue siendo: LA ÉPOCA) se esconden las claves para comprender por qué la historia se repite y termina condenada a morderse la cola.

A través de una puesta en escena que conjuga la pluralidad teatral, Gabriel Agüero firma su versión de la crueldad, valiéndose de un discurso meramente postmoderno. Por momentos se le va de la manos (ese inicio donde el naturalismo debe estar presente, y que sus actores prestados a la comedia no terminan de entender) y en otros simplemente raya en la perfección, (el camino que traza en el acto final donde Saverio develado finalmente ante su “reina”, se quita la “máscara” y habla a través de su verdad. Esto, acompañado por una bacanal fuera de escena que se va incrementando por el sonido de la música que los mismos actores representan en vivo).

Farsa, pantomima, commedia dell'arte, crueldad, y honestidad, marcan el sello de un prominente director presto a las ideas que cada escena le hacen soñar, porque Saverio, el cruel parece el resultado de una ensoñación que intentó escaparse pero que finalmente logró dominar.

Sus comediantes navegan por mares tumultuosos, a veces permiten que el agua entre al bote, y por momentos logran estabilizar la embarcación.

Cabe remarcar ese estupendo tour de force que un actor disímil como Elvis Chaveinte logra dominar a la perfección, sabe contener su comedia porque nunca se aleja del drama, y he ahí el parangón que Chaveinte ha sabido comprender del imaginario de su trágico personaje.

Sobresale de igual manera el trabajo de María Fernanda Esparza, un personaje pequeño pero llamativo por su pedante participación escénica; piensa uno que ve a una niña fresa tan cruel como la propia reina, pero sin conciencia de su maldad, lo que la aleja por completo del registro dramático que componen las actrices Sahara Álvarez y Rossana Hernández, lideres de una jauría femenina, que se acercan un poco a la naturaleza de la mantis religiosa.

Hernández pierde el control de su composición cuando satura su locura de extrema importancia, lo cual no permite que finalmente se adapte al todo, aún así, el drama cobra vida.

Abel García y Abilio Torres en escena

Le acompañan correctamente Abilio Torres y Abel García, que demuestran sus dotes histriónicas en esa hilarante escena donde Saverio sueña con cerrar el trato con los comerciantes de la guerra.

El cuadro de artistas se complementa con la participación de Idanis Infante y Jenifer Urriola, jóvenes actrices en proceso de formación.

Saverio, el cruel forma parte de ese grito desesperado de ciertos artistas por reflejar a través de la ventana escénica los dolores de un país que se viene abajo ante la mirada pasiva y cómplice de sus habitantes. Algunos como el personaje de Susana lo hacen con conciencia movilizados a través de la locura que impone el poder, otros como Ernestina, disfrutan el chiste y son partícipes de la crueldad a través de un comportamiento más bien estúpido, y otros como Saverio, son simplemente victimas.

Todos formamos parte, todos somos crueles a nuestra manera, hay algo de estúpido en eso.


Las últimas funciones de la pieza son el viernes 29 y sábado 30 de Noviembre a las 7:00pm, y el domingo 1 de Diciembre a las 6:00pm, en Centro TET (Sótano de la Iglesia San Pedro en Los Chaguaramos). La entrada tiene un costo de 60Bs.

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