Alienados y sin salvación.
Nuestra alienación empieza por desacatar el sentido del bien y el mal.
Por Amanda Gómez
@ManditasWorld
Flyer oficial del montaje
Todos saben que hay temas apropiados e inapropiados para los sueños, por ejemplo: es correcto soñar con tus amigos, pero no lo es si de repente aparece un dinosaurio, luego despertamos pensando: “¡pero qué sueño tan loco he tenido esta noche! Vaya que sí estoy mal de la cabeza.”
“Anoche soñé con un tenedor, eso no tiene nada de raro. Eso debe ser un símbolo sexual.”
Sí, estamos locos, locos de remate, porque lo que debiera ser anómalo es aceptable y viceversa. Nuestra demencia llega a los extremos de considerar permisible el engaño de un esposo hacia su esposa. ¿Cómo es eso que un hombre debe ser fiel? ¡Que va! Ellos están en esta tierra para ser polígamos. Después de todo, la locura es solo la privación del juicio, y ellos están totalmente cuerdos porque saben que no desean ser fieles.
“¿Enamorarte de tu mujer? ¡Olvídate!”
Luego están las publicidades invasivas que se meten en nuestra cabeza y nos dicen qué debemos comprar; aunque es más adecuado decir que penetran en las mentes de los débiles, pues si hay algo que los comerciales no dicen es “cómprame”.