Caracas Dos Máscaras: El Hamlet de Bolivia - FIT Caracas

3 abr. 2012

El Hamlet de Bolivia - FIT Caracas

Es imposible matar el Teatro

“El teatro es del equilibrio. Es falso. Es realidad, pero no es realidad”

Por Amanda Gómez
@Manditas World
Imágenes de rueda de prensa de Erick Rubio
Imágenes del montaje de Renier Otto

Italianos, brasileños, españoles, argentinos y bolivianos conforman a la compañía Teatro de Los Andes, fundada en 1991 por César Brie. Bajo la dirección de Diego Aramburu, invitado de la agrupación, representan a Bolivia en el Festival Internacional de Teatro de Caracas 2012 con su Hamlet de Los Andes.

Desde hace 20 años muchos de estos actores y técnicos conviven juntos y, a lo largo de ese tiempo, han creado lazos familiares inquebrantables y alcanzaron el sueño de varios: vivir del teatro. Aquí cada quien tiene su papel, mientras unos resuelven o hacen realidad las locuras de los otros, hay quienes lavan, planchan y limpian. Nadie descansa porque todos deben contribuir a hacer de cada montaje una experiencia valiosa para el público, y es gracias a sus esfuerzos que el teatro boliviano es conocido en el extranjero.


Pero no todo es color de rosas, puesto que la coexistencia dentro de una misma casa trae problemas del día a día que afectan el desempeño de cada quien, como lo es por ejemplo que a quien le tocaba sacar la ropa de la lavadora no lo hizo y la tarea recayó sobre otro. No obstante, encontraron posiciones acertadas para resolver cada problema y darle al arte el lugar que se merece.

Al igual que en las labores hogareñas, Teatro de Los Andes sigue las premisas del trabajo colectivo, en el que cada quien pone su granito de arena para hacer de cada escena un conjunto de acciones armónicas a través de la metáfora, porque con ella buscan que la imaginación del público “sea libre de ir a dónde quiera”.


Dadas las subjetividades, el coordinador general y cofundador del conjunto, Nalli Gianpaolo, piensa que las artes escénicas no son un medio de comunicación en sí, pues implicaría limitar los matices metafóricos de sus piezas. Sin embargo, la función comunicativa no debe perderse, ya que las personas necesitan ese contacto físico que ni el cine ni la televisión ofrecen, que también es la razón por la que es imposible matar el teatro. 

Para Alice Guimaraes, actriz y pedagoga del grupo, el teatro es un encuentro entre personas, que brinda oportunidades de intercambio y de confrontación entre lo real y la simbología artística. Es una forma de comunicación efectiva porque se comparten inquietudes y se siembran dudas en la mente del espectador, con el objetivo de que este reflexione.

El Hamlet de Bolivia

Hamlet de los Andes es la primera obra que presentan sin la dirección del argentino César Brie, por lo que supuso un reto y la búsqueda de nuevas perspectivas en cuanto a creación y visión.

Durante el proceso creativo el original de Shakespeare sufrió cambios y, con tan solo tres personajes, muestran a un Hamlet de las zonas rurales de Bolivia, marginal y alcohólico, que vive mezclado entre su cultura y la cultura del lugar donde reside. Sumado a la muerte de su padre, que se resume en el fin de un régimen político y el desconocido porvenir, la obra representa situaciones que ocurren en Suramérica y el mundo. Así, citando las palabras de Gianpaolo, las tablas se sintetizan en el equilibrio entre la verdad y el disfraz: “El Teatro es falso. Es realidad, pero no es realidad”.

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