Caracas Dos Máscaras: Mister Juramento

29 mar. 2012

Mister Juramento


Chistes y escondites

“Lo que yo soñé como algo hermoso se convirtió en algo rancio”

Por Amanda Gómez
@ManditasWorld
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Escarcha, lentejuelas, brillo, color, plumas, rechazo, tabú. Estas son todas palabras asociadas con la transexualidad, el tema de la pieza Míster Juramento, escrita por el dramaturgo venezolano Néstor Caballero.

Bajo la dirección de Daniel Uribe, Franklin Virgüez le da vida a la extrovertida Susanita Ponds, quien desde pequeña supo que Pedro Maldonado, su nombre de nacimiento, no le daría la satisfacción de la felicidad. Con esta visión de su futuro, un sueño en la mano y un poco de dinero en la otra, decide mudarse a un apartamento arriba del Chez Martini, show de travestidos en Catia, donde conoce a su querida amiga La Iguana.


Una noche, en el local Todo París, conoció a su gran admiración: Julio Jaramillo. A partir de entonces, compartió escenarios con su ídolo en Caracas, Perú y México; disfrutó del éxito y el dolor que supone su estilo de vida, encontró el amor y lo perdió, pero siempre con un chiste subido de tono en la punta de la lengua.

“Lo que yo soñé como algo hermoso se convirtió en algo rancio”, así es como Susanita describe alguna de sus desventuras amorosas, pero que a la vez enmarca perfectamente el transcurso de una vida en la que se escondió y nunca llegó a ser lo que tanto soñó: una mujer hecha y derecha, porque pegarse dos naranjas con tirro en el pecho y amarrase las partes nobles debe resultar agotador, tanto física como psicológicamente.

En este caso dolor significa dificultad, incomprensión por parte de una sociedad machista que hace de menos los esfuerzos de quienes piensan distinto y se visten sin seguir los patrones previamente establecidos. Ya sea que lo hagan por descontento con su sexo o porque les llena, los hombres que usan ropa femenina son calificados de “raros” y sufren ataques por parte de sus pares.

“Lo que yo soñé como algo hermoso se convirtió en algo rancio”

Susanita Ponds no fue la excepción, y la frase anterior, que usa para describir algunas de sus desventuras amorosas, enmarca perfectamente el transcurso de una vida encubierta en la que nunca llegó a ser lo que tanto soñó: una mujer hecha y derecha, libre de hacer lo que le plazca, sin miedo a ser descubierta.

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